((Primera Fase Terminada))
Hoy he rezado. 
Hoy he rezado a todo lo que debía rezar, todo lo que sabía rezar. Todo lo que tenía que rezar. Me levanté con una sensación demasiada carcomida en las ingles, con un dolor seco que me impedía respirar con normalidad. Toqué el suelo con los pies descalzos, pero hoy no noté el suelo frío como otras veces; y esa sensación de confort me hizo estremecer con varios escalofríos de placer. Tres, tres escalofríos que recorrieron mi columna vertebra por vertebra.
Aunque esa sensación era extraña, diferente porque todas mis mañanas siempre son iguales, enredadas entre sí. Lo que más me hizo sentir acongojado, era que no podía escuchar.
Extrañado, enfadado; triste. Me senté de nuevo en la cama presa de mí mismo, cayendo en la cuenta que tarde o temprano, yo sería mi propio cautivo.





