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Archivo para Marzo 2009

Javi, anoche creo que soñé.

Riendo me tumbé, guardando debajo de la cama, en una caja vieja de zapatos; el sol. Tiré por la ventana las manillas del reloj dejándolo en sillas de ruedas. Mi taquicardia extrema, me tranquilizó. Sentí levantar con poca ansia la sábana junto a mí, para notar entre suspiros ese juego que no se jugaba a nada. La ciudad dormía apagada en luces cansadas de trabajar.

Su sudor amargo se me calaba en la piel, entorpeciendo mi respiración. El frío me estremeció en uno de mis constantes movimientos en intentar mirarlo.

Me senté en la cama dándole una patada a la vieja caja de zapatos. Intentando saber, si anoche, soñé.


“Como todo va por dedicatorias. Va dedicado a Javi. ¿Necesitas ahora más razones?”

Cada uno, tiene su cruz

Aparece la luna

con mandil de lunares

perfume de rosas y sonrisas de azahares.

Perdida en el monte queda,

la vecina que lava manteles,

carcomidos por bautizos

con agua de claveles.

Montados a caballo civiles

en busca de gitanos.

Con las frentes de charol sin pena

y las manos recién abiertas.

Paran a la mujer que llora

por el luto de la honra.

La saludan con las riendas

de las manos que cierran.

Desaparece la luna

con zapatitos de soledades

Maquillada de lavanda y savia

para aliviar las edades.

Habla vieja perdida, dime dónde te quedaste.

Contesta con risa callada,

arriba en el monte sentada.

Adoro a Lorca, y por eso escribo esto intentando no insultar su estilo. Pero lo hago porque debo de escribir con el honor de mi devoción para poder dedicarle algo, por pequeño que sea, a mi gran compañero, amigo, vecino de calamidades… Eduardo.

Ahora se encuentra realizando labores de voluntario internacional en nuestra amada-odiada Cruz Roja. Qué grande eres, y qué orgullo poder hablar sobre ti.

Grande Mina,

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